Sin saber porque, me veo inmersa en su mundo,que en ese momento pasa a ser el mio y siento,sufro y río con ellas,
Hoy al atravesar el parque por el que paso todos los días ,algo diferente ha llamado mi atención; doña Rosita mi vecina, ya no esta sola, sentado a su lado veo a Luis.
No hablan mucho, se miran y poco a poco con disimulo van juntando sus manos, que tienen los dos puestas encima del banco
"Vaya par de tortolitos" es lo primero que se me ocurre pensar, y a su edad? pero si los dos pasan ya de los setenta.
Y casi sin darme cuenta , mi mirada se alza hacia su cara, tienen los dos una sonrisa plácida y algo dentro de mi me inquieta, no se que es pero creo que tristeza.
Al llegar a casa veo a Juan , esta sentado en la terraza, como todos los días espera mi llegada y su mirada me habla, me dice que espera ese beso al que yo no le doy importancia.
Hoy sin embargo corro a dárselo.
El lo ha notado , mi beso no es el mismo y levantando sus manos, acaricia mi pelo, me abraza y en ese momento mi inquietud se acalla,
Son esos pequeños detalles que no apreciamos, que ignoramos, esos que pasamos por alto,
Un beso, una mirada cómplice,un juntar las manos.
Doña Rosita y Luis lo saben .