Cae la tarde en este verano que comienza y como fantasmas cubiertos con sus túnicas blancas, van llegando las almas solitarias.
Parias de esta sociedad que los ignora, envuelta en sus prisas , egoista, que no sabe mirar hacia afuera.
Todos tienen una herida que no cicatriza, un amor que no olvidan, recuerdos y más recuerdos que les impiden continuar la vida.
Anclados en un momento del pasado y perdidas las ilusiones y esperanzas, deambulan por mi calle ansiando una palabra, un gesto , un liviano roce de los que a su lado pasan.
Desde mi pequeña atalaya en la terraza que hay junto a mi casa reconozco a cada uno de ellos.
De vez en cuando , cansados de la monotonía, hechizados por la luz roja del atardecer y envueltos por el halo del misterio, vienen hacia mi; haciendo que me sienta la hechicera de una tribu perdida, que posee la pócima secreta que alivie sus sentires, que los una más allá de sus pesares y los aleje de las sombras oscuras que como la noche, se cierne sobre ellos haciéndolos invisibles.
- Pero que puedo hacer yo? - solo escucharles - oír como desgranan sus historias mil veces repetidas, encerrados como están, en las mazmorras del maldito castillo de su soledad.
Otros fábulan con realizar viajes a mundos exóticos , experiencias inolvidables, pensando que al fin se liberarán, sin darse cuenta que a la vuelta es otra vez mi calle lo que van a encontrar y ese poso de amargura de los sueños sin realizar va cayendo sobre mi.
-No, ya no los quiero escuchar.
Atravesar las paredes si hace falta, romper las cadenas que os atan , encontrar el amor perdido , envolver el tiempo con un abrazo y no lo dejéis escapar.
Salir de mi calle aquellos que subidos en su torre de cristal, no la quieran abandonar.
Esconder vuestras sombras en los resquicios y no miréis atrás.
-Atreveos! Doblar la esquina, subir una calle más.
Mirar esa puerta que se abre, la luz que desde esa ventana sale
Y cuando hayáis tomado el camino elegido - y abandonado vuestras túnicas blancas - venid ,contármelo,
me sacudire el poso que derramasteis sobre mi y lo cambiare por el gozo, la alegría y el placer de vivir.
domingo, 21 de junio de 2015
Cae la tarde
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