Dos ramas sobresalen de entre las hojas de mi árbol.
La del amor que perdí y la del que nuevamente vino a mí.
Asombrame con tus verdes plateados.
Dejame ver el cielo , árbol amado!.
Las gotas de savia, que derramaste en tu amarga pena , dieron vida a la nueva rama y ahora, las dos juntas , se miran.
Llegó mi hora - le dice una a la otra-
deja caer tus hojas para que las mías con fuerza nazcan.
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