jueves, 2 de julio de 2015

La casa en que nací

La casa en que nací estaba cerca de un río.
Aún hoy ,sus aguas me dominan. Me ahogan en mis sueños y al despertar solo siento el deseo de volver allí.
La casa en que nací, estaba en las afueras, cerca de la vía del tren y rodeada de árboles centenarios . Era pequeña, planta baja y desde el cuarto donde yo dormía se oía el rumor de las aguas al discurrir , suave canto melodioso y a veces cuando habia tormenta, su furor embravecido me asustaba de tal manera que a los brazos de mi madre tenia que correr.
Los días de mucho calor , cuando la noche se hace eterna , salíamos al porche y sentados en las escaleras,  mirando el cielo lleno de estrellas , 
mi madre nos contaba leyendas de la ciudad en que nací.
Vuelven los sueños infantiles a habitar en mi al recordarlas , en especial una , que decía que; cuando un niño nace, el río se detiene por unos instantes, solo se oye el silencio , y las  hojas de los árboles, que sus orillas bordean se inclinan, dándole la bienvenida.
Después el viento con un leve silbido, vuelve las aguas a su cauce, los remolinos giran y los pájaros que impresionados habían callado, se alborotan.
Pero a veces, solo a veces, esto no pasa, así nos lo cuenta la leyenda.
Sucedió hace ya muchos años, nadie recuerda cuando.
Era en tiempos de reyes, príncipes y nobles y toda la corte se trasladaba al palacio de verano de mi ciudad.
La joven dama ,hija de un cortesano real, era tan hermosa que al pasear por los jardines ,ningún árbol se atrevía a hacerla sombra.
Sólo las magnolias,envidiosas, dejaban escapar su aroma.Hasta tal punto la embriagaban, que una tarde de primavera fue a enamorarse del peor de los hombres que sobre la tierra hubo.
Con él perdió su inocencia y su honor quedó manchado.
Desesperada , sabiendo que su amor nunca seria correspondido  y a punto de nacer su hijo, decidió acercarse al río.
Que negro se puso el cielo.Que ruido hacían sus aguas y desde lo más profundo, oia una voz que la llamaba. .
Ella con su hijo recién nacido en sus brazos , oyó su llamada.
Desde entonces la gente dice, que en las noches claras ,los ven pasearse por la ribera.
Sonríen , ya no temen nada.

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