- Hacia unos días que al despertar por la mañana, sentía que una lágrima corría por su mejilla. En un acto que se había convertido en reflejo, ponía sus dedos en ella y la esparcia por su rostro. Después se quedaba quieta en la cama,tratando de recordar que sueños la habian visitado durante la noche y queriendo saber el porqué de esa lágrima.
Estaba convencida de haber superado los meses transcurridos desde la ruptura con el que creía que había sido el amor de su vida.
-Es lo más inteligente que he hecho, no me convenia- y durante días ,a fuerza de repetir esta frase,llegó al convencimiento de que era cierta.
Creía haber disipado todas las dudas que al principio la asaltaban y una cierta paz se había instalado en su alma.
- !No, ya no pensaba en él!- no esperaba su llegada y su vida volvió a ser como antes de conocerle.
Salia con sus amigas,reía....
Y si alguna vez una leve instantánea de su presencia volvía a ella, rápidamente , con decisión, la desechaba.
Pero los sentimientos no están ligados a la voluntad y ahí, en lo más hondo de nuestra mente, permanecen, dispuestos a aparecer cuando menos lo esperas; basta un pequeño detalle, un color o quizás el aroma de una flor que un día en sus manos depositó.
-Lágrima furtiva, que cada mañana asomas, y empañas mi rostro sin yo quererlo , vuelve dentro de mis ojos y quédate ahí mientras sueño -.
jueves, 30 de julio de 2015
Una lágrima
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