viernes, 10 de julio de 2015

La puerta

Subí las escaleras corriendo, y al llegar al descansillo del segundo piso me detuve un instante para tomar aire.Lo necesitaba, iba a despedirme para siempre de Juan y no quería olvidar nada de lo que iba a decirle.
Que lo amaba ,que no sabría como iba a vivir sin él, que las noches serian largas sin su presencia, y durante el día , todos mis pensamientos estarían llenos de añoranza y una mezcla de tristeza y rabia.
Comencé a subir el último tramo que me quedaba, esta vez más despacio, con lentitud calculada,arañando los minutos y deseando volver atrás.
No, esta vez es la definitiva -no te arrepientas - era la vocecilla que sonaba en mi cabeza quien me hablaba. Pero mi debilidad me juega malas pasadas y a pesar de intentarlo varias veces, nunca  conseguía llegar al tercer piso de la escalera.
Seguí subiendo y allí estaba su puerta.
-¿Por qué hago esto? -.Dice que me quiere....
Por las tardes,cuando me espera, coge el teléfono y me lanza frases hermosas, como a una novia , a la que al  salir del altar la envuelven en pétalos de rosas.
Pero poco dura su entusiasmo y por la mañana ya no se acuerda de nada.
Algo se me encoge en las entrañas; no es el amor sufrimiento, no es el vaivén que con él siento.
Quiero que me escuche cuando le hablo, que me sonría cuando le miro,que acerque su cara a la mia cuando nos separamos y oiga de sus labios esa palabra mágica "te quiero"
Hoy es el día de la despedida -eso creo- pero no obedece mi mano a mis pensamientos y cuando estoy a punto de llamar a su puerta, me doy la vuelta y bajo las escaleras corriendo.

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